Autor: Mayi Ruiz/Directora Comercial – Maria Fernanda Usuga/Asesora Comercial
Implementar el SARLAFT/SAGRILAFT por medio de la aseguradora
El Sistema SARLAFT, que aborda la evaluación de riesgos y el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, y el Sistema SAGRILAFT, que aborda el autocontrol y la gestión integral de riesgos de las actividades de LA/FT en los sistemas financieros, sirven como mecanismos críticos para la prevención de delitos financieros dentro de las organizaciones.
Estas herramientas no solo cumplen con un requerimiento normativo, sino que también actúan como un escudo reputacional y operativo para cualquier entidad. Su correcta aplicación permite anticiparse a riesgos, responder oportunamente y mantener la integridad del negocio.
Algunas empresas, por conveniencia, recurren a las aseguradoras para implementar estos sistemas. Sin embargo, esta alternativa presenta importantes desventajas que deben considerarse.
Dependencia y pérdida de control
Al externalizar la implementación, la organización se vuelve dependiente de los métodos y plazos de la aseguradora, lo que podría limitar su capacidad de respuesta ante riesgos emergentes o necesidades regulatorias inmediatas.
Además, esta dependencia puede dificultar la toma de decisiones internas, pues la empresa queda sujeta a la disponibilidad, prioridades y tiempos de terceros. Esto puede resultar crítico cuando se presentan auditorías internas, visitas de la Superintendencia o emergencias operativas que requieren ajustes inmediatos.
Modelos estandarizados rígidos
Las aseguradoras suelen ofrecer esquemas generales que no necesariamente responden a la realidad de todas las organizaciones. Esto genera una falta de personalización en la identificación y gestión de riesgos.
Cada empresa tiene procesos, segmentos de clientes, zonas geográficas y niveles de riesgo distintos. Cuando se trabaja con un modelo estandarizado, se corre el riesgo de dejar brechas sin identificar o controles insuficientes frente a los riesgos reales del negocio. Con el tiempo, esto puede convertirse en un problema estructural que afecte la efectividad de todo el sistema.
Las culpas directas no pueden pasar desapercibidas
El error más común es creer que se liberan de la responsabilidad delegándola en la aseguradora. De hecho, cuando la Superintendencia detecta fallas en la empresa evaluada, las sanciones recaen directamente sobre ella, independientemente de la aseguradora involucrada.
Esto significa que, aunque un tercero apoye la operación, la responsabilidad penal, administrativa y reputacional siempre recae en la organización. Ninguna aseguradora puede asumir por contrato o servicio lo que la ley establece como responsabilidad directa de la entidad obligada. Es una falsa percepción de seguridad que a largo plazo puede resultar muy costosa.
Posibles costos adicionales
El servicio de un tercero puede parecer más económico, pero podría implicar costos ocultos: actualizaciones regulatorias, ajustes en los informes o capacitación facturada por la aseguradora. 5. Debilidad cultural en el cumplimiento: El SARLAFT y el SAGRILAFT no son solo procesos técnicos, sino que requieren una cultura de prevención interna. Al externalizar, es probable que los empleados lo perciban como algo ajeno y reduzcan su compromiso.
En muchos casos, estos costos variables pueden superar, con el tiempo, la inversión que supone construir un sistema interno. Además, se limita la capacidad de la empresa para capacitar a su propio personal, pues la asesoría externa suele estar sujeta a paquetes o tarifas por hora.
Debilidad cultural en el cumplimiento
El SARLAFT y el SAGRILAFT no son solo procesos técnicos, sino que requieren una cultura de prevención interna. Al externalizar, es probable que los empleados lo perciban como algo ajeno y reduzcan su compromiso.
La cultura de cumplimiento se construye desde dentro: con capacitación, liderazgo, ejemplo y apropiación de las responsabilidades. Cuando estos procesos se ven como una “tarea” de la aseguradora, se pierde la esencia del sistema: la participación de todos los colaboradores en la identificación, reporte y mitigación de riesgos.
La externalización de los procesos del SARLAFT/SAGRILAFT a través de una aseguradora puede presentar oportunidades inmediatas con poco riesgo, pero también entra en juego riesgos estratégicos, regulatorios y culturales de gran alcance. La mejor práctica recomendaría tener fortaleza interna con un sistema hecho a medida, apoyado por asesores externos cuando sea necesario, pero siempre con liderazgo y control organizacional directo.
Fortalecer un sistema propio no solo garantiza el cumplimiento normativo, sino que también crea resiliencia, reduce costos futuros, incrementa la eficiencia y consolida una cultura sólida de prevención. En un entorno donde las regulaciones cambian, los riesgos evolucionan y la supervisión es cada vez más estricta, contar con un sistema interno robusto no es una opción: es una ventaja competitiva.
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